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domingo, 30 de marzo de 2014

La obsesión de Narciso - Captotrofilia

Seguro que muchas veces has pasado por el escaparate de una tienda y, en lugar de mirar lo que hay dentro de él, has intentado ver tu reflejo. Se trata de algo natural en el ser humano, aunque mirarse en los espejos puede llegar a convertirse en una verdadera obsesión.

En principio, no existe ningún problema en mirarse de vez en cuando al espejo para comprobar el peinado, el maquillaje o cómo nos queda la ropa, aunque esta simple acción puede llegar a convertirse en una enfermedad psiquiátrica, la captotrofilia, que consiste en la necesidad de mirar en cualquier superficie que refleje la imagen, aunque hayan pasado tan solo 30 segundos desde la vez anterior. Por suerte, se trata de un problema que se puede superar con bastante facilidad.

Los que la sufren se suelen mirar en el espejo de su habitación, en el retrovisor del coche, en las vitrinas de las tiendas, en la pantalla del teléfono móvil e, incluso, en casos extremos hasta en su propia sombra.
La captotrofilia está relacionada con los complejos: que si la nariz es grande, el trasero demasiado voluminoso, los granos… Sin embargo, en algunos casos los que sufren esta enfermedad tan solo se miran para buscar algún defecto que ni siquiera existe. Este comportamiento suele ser de carácter migratorio, lo que quiere decir que cada día puede centrarse en una zona del cuerpo diferente, llevando incluso a pensar en la cirugía estética como solución a estos problemas.


Los vulnerables a esta adicción no son sólo las mujeres sino además los hombres, cosa poco extraña en la actualidad, donde la metrosexualidad se ha convertido en parte de la cotidianidad masculina.

Si crees que puedes estar sufriendo esta enfermedad, lo más recomendable es que acudas a un especialista en salud mental lo antes posible antes que a un cirujano plástico. Con un poco de terapia la adicción se supera.

Cuando el mito se convierte en realidad ...
«En la mitología griega, Narciso era un joven muy hermoso. Las doncellas se enamoraban de Narciso, mas él las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Eso fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.
Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.»







Referencias:
 http://es.wikipedia.org/wiki/Narciso_(mitolog%C3%ADa)
http://vidaefectiva.com.ve/

4 comentarios:

  1. si yo tuviera un mejor celular supongo que tendria esta enfermedad pero como soy pobre y no me alcanza para otro, entonces digamos que estoy algo sana jaja

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    1. Jajajaja de hecho muchas veces no depende de la marcao o funciones del celular, si no de los miedos de la persona a quedarse incomunicada. Intenta no enfermar C: Gracias por comentar.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. no lo puedo creer estoy re mil loca y no tengo ganas de ir al psicólogo jaja estoy estudiando psicología y pensar que tengo el mito del que tanto hablo Freud en un momento... me da mas fobia todavía !!! quien me curaa jaja

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